
El pasado 21 de octubre tuvimos la suerte de vivir una jornada muy especial como comunidad educativa. Nuestro alumnado, desde 3º de Primaria hasta 4º de ESO, peregrinó hasta la Catedral de Valencia con motivo del Año Jubilar del Santo Cáliz.
Peregrinar es caminar, pero también es detenerse, mirar alrededor, compartir con quienes tenemos al lado y descubrir que cada paso tiene sentido cuando se hace acompañado.
La visita a la Catedral y el encuentro con el Santo Cáliz nos ofrecieron la oportunidad de acercarnos de una manera especial a nuestra fe, de conocer mejor una parte importante de nuestra tradición y de recordar que Jesús sigue estando presente en nuestro día a día.
Fue también una jornada de convivencia entre etapas, profesores, familias y alumnado; una jornada para conversar, aprender, descubrir y disfrutar juntos. Porque muchas veces son precisamente estos momentos, fuera del aula, los que terminan convirtiéndose en recuerdos que permanecen.
Esta peregrinación nos recuerda que nuestro colegio no solo quiere enseñar contenidos, sino también acompañar a cada alumno y alumna en su crecimiento personal y espiritual, ayudándoles a descubrir el valor de caminar junto a los demás.
Regresamos al colegio cansados, pero con el corazón lleno, la alegría de haber compartido una experiencia diferente y con la sensación de haber dado, juntos, un paso más en este curso que acabamos de comenzar.
Un camino compartido. Una misma fe. Una comunidad que sigue creciendo unida.
Porque educar también es enseñar a caminar… y, sobre todo, aprender a hacerlo juntos.
